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EL ASOMBROSO VIAJE DE POMPONIO FLATO
EDUARDO MENDOZA

Tras el breve resumen de la biografía de Eduardo Mendoza, lo que más nos llamó la atención, de este Abogado metido a escritor, es que hubiese sido el traductor de las conversaciones entre Felipe González y Ronald Reagan.

Recuerdo que el primer libro que leí de él fue La ciudad de los prodigios, y he de decir que me fascinó; claro que he de reconocer lo mucho que me atrae la ciudad de Barcelona y su historia. Lo cierto es que si pensamos un poco, vemos que son muchos los escritores enamorados de esta ciudad.

En general, sus libros nos gustan y entretienen, aunque es posible que esperásemos algo más de este viaje de Ponponio por los confines del Imperio romano en busca de unas aguas de efectos milagrosos.

El azar lo lleva a Nazaret, donde va a ser ejecutado el carpintero del pueblo, convicto del asesinato de un rico ciudadano. Es contratado por el  hijo del carpintero, un niño muy especial, convencido de la inocencia de su padre, un buen hombre que, sin embargo, oculta un gran secreto.

En esta novela, y a través de unos personajes que nos son suficientemente conocidos, hemos percibido una divertida parodia de las novelas histórica, policíaca y hagiografía (historia de los Santos); usando su estilo particular, ajusta cuentas a muchas novelas de consumo, construyendo, al mismo tiempo, una nueva modalidad del género más característico de Eduardo Mendoza: la trama detectivesca original e irónica, sin llegar al sarcasmo, que nos lleva a la sátira literaria y a una entretenida creación novelesca.

¿Y donde nos ha llevado este libro? Aunque como ya he dicho, en un principio parecía haber defraudado un poco, después resultó suficientemente jugoso, ya que, en primer lugar hemos descubierto que a Mendoza hay que leerlo despacio, apreciando su ironía y buscando entre líneas, porque así sí hemos podido descubrir una feroz crítica, sin excepción, a todas las religiones; también nos habla del tema, hoy tan en boga, de la especulación inmobiliaria, el tráfico de influencias o del cohecho, entre otros muchos y jugosos temas.

En esta ocasión, al leer el libro, recordé este poema que escribí hace unos años y que se publicó en un sencillo poemario titulado Vivir las Cinco Villas.

¿QUÉ VES?
Que nadie confíe en nadie
porque nada es lo que es,
lobos con piel de cordero
y corderos sin su piel.

Mira bien,
y dime qué es lo que ves,
quién es quién,
en el juego de la vida,
dime quién juega a qué.


 

 

Fulgencio Argüelles, Escritor asturiano y psicólogo, nacido en 1955.

Como en todas las reuniones iniciamos el comentario del libro que nos ocupa con una pequeña biografía del autor, que si bien en otras ocasiones no he detallado, en esta creo que deberé hacerlo, ya que es un escritor que se prodiga muy poco en los medios: fue Premio Azorín 1992 por Letanías de lluvia, Los clamores de la tierra (1994), el libro de relatos cortos Del color de la nada, Recuerdos de algún vivir (1999), obtuvo el Premio de Novela Principado de Asturias 2000. En 2003 ganó el Premio Café Gijón, uno de los premios más antiguos y respetados, con El Palacio de los ingenieros belgas.

Tenemos la suerte de que una de nuestras lectoras le conoce personalmente, ya que estuvo en el Instituto del que es profesora (I.E.S. Cinco Villas), hablando con los chavales de Bachillerato sobre este libro, y que, según nos comenta, dejó a todos encantados, tanto el libro como el autor.  

La sorpresa de la que os hablaba en mi entrada anterior, es que este es un libro que, o te gusta mucho y lo recomendarás y defenderás con todas tus fuerzas, o por el contrario no te gusta y es muy posible que ni siquiera termines su lectura. Pues bien, eso es lo que pasó exactamente, nos convertimos de repente en dos grupos enfrentados, aun cuando hay que decir que los primeros fueron los más y los segundos los menos; lo realmente curioso es ver con que pasión se puede llegar a defender un libro de un autor del que desconocemos casi todo. Debo ser sincera: No fui imparcial y en muchos momentos olvidé mi papel de moderadora y me posicioné abiertamente en el bando mayoritario. También es posible que en el resumen y comentario que encontraréis bajo la bella portada del libro, tampoco sea parcial.  

 

"El palacio azul de los ingenieros belgas", es una novela que hemos situamos en torno a los años de la Dictadura de Primo de Rivera, años revolucionarios de 1934 en Asturias, hablamos de finales del XIX y principios del XX, esa que dio en llamarse "época de las chimeneas", de la aparición de empresarios industriales que llegaron dispuestos a explotar los grandes recursos; unos venían de provincias vecinas, pero otros llegaban de países extranjeros, en nuestro caso de Bélgica. Una clase acomodada que poseía el poder porque era dueña del trabajo, de la salud, de la educación y hasta del agua y del aire que se respiraba, que promovían mejoras sociales con la única finalidad de aumentar la productividad y por lo tanto sus ganancias. Mientras, va creciendo ese pueblo explotado que trabaja de sol a sol por poco más que la comida, surgen las revueltas. Este es el fondo del libro, pero en primer término están las historias de los diferentes personajes: Su hermana, la dulce y poética Lucía, una mujer muy adelantada a su tiempo, con la que sufrimos y a la que llegamos a perdonar incluso el haber matado a su marido; su madre, eternamente amargada y carente de compasión; su padre, minero al que conocemos en su propio entierro pero al que tan bien llegamos a conocer; su abuelo, fundamental para el futuro de Nalo; la abuela, que curiosamente siempre se expresa a través de refranes; Eneka, un hombre cabal, sensato y sensible, extraordinario, su maestro que había leído toda la Enciclopedia Universal; Elena, su primer amor; Julia, la niñera, con quien descubre el sexo; Jacob y su hermano Hendrik, los Ingenieros belgas, y  Geertghe esposa de Hendrik que junto con el abuelo de Nalo dan un sentido redondo a la novela pues sólo a través de lo que Nalo nos cuenta podemos intuir lo que hubo o hay entre ellos.  Y la Iglesia y su moralina tan habitual en la época. Encontramos otros personajes secundarios, pero no por ello menos importantes para la historia como Basilio, Alipio, Aida, Felix, Elvira, Caparina, y Natalia, entre otros.

 

El estilo literario es muy elaborado. Frases largas pero muy redondas, perfectamente cuidada la selección de un vocabulario muy culto (para algunos es aquí donde radica el problema a la hora de leer a Argüelles). Sus comparaciones y metáforas, están siempre llenas de poesía y sonoridad.

La novela está narrada en primera persona por el protagonista, que en palabras del propio autor, "es un aprendiz de jardinero empeñado en buscar y alcanzar la sabiduría". Nalo es un personaje creíble, que inicia su historia siendo aun niño y  nos llevará de su mano por la historia, mostrándonos la convivencia entre dos mundos: ricos y pobres, en una visión personal carente de rencor. La novela refleja la búsqueda constante del conocimiento y la perfección. A través de la vida de los personajes nos introduce en importantes momentos históricos que anuncian grandes cambios. Nalo entiende el amor como la manifestación más humana del conocimiento compartido.

Leímos este párrafo de unas declaraciones del autor: "Cuando uno lo ha perdido todo, cuando nada de lo que toca es suyo, ni siquiera la educación de sus hijos, ni el agua que bebe, ni el aire que respira, cuando a uno le roban el futuro y le obligan a jugarse la vida cada día para poder sobrevivir, entonces uno recoge el poco coraje que le queda lo junta con otros corajes y todos los corajes juntos agarran banderas y disparan fusiles y apenas nada queda para perder y renace la esperanza que es la vida."

Coincidimos con el autor que esto está cada día de más actualidad porque la intransigencia aumenta, las guerras se multiplican, la xenofobia está en el corazón de muchas personas como una auténtica peste que se propaga, los que tienen mucho multiplican sus riquezas y crece la muchedumbre de los miserables.

Nalo tuvo la suerte, gracias a la intervención de su abuelo, de no entrar a trabajar en las minas o en las fábricas para ganarse la vida. Con su trabajo de jardinero pudo observar mejor las vidas ajenas, tuvo la ocasión de aprender junto a Eneka, Jardinero jefe, de crecer por dentro, y desde su juventud, desde su humildad y su falta de rencor pudo ser capaz de ver los acontecimientos sociales que ocurrían a su alrededor. Comparte sentimientos con personajes de ambos lados, y con su sabiduría refleja de aquello que pudo ocurrir  pero que la  historia nos negó. Nalo crece, y aquellos que nos hemos implicado en su vida lo hemos visto crecer. 

Comentamos que la Guerra Civil Española pudo tener su inicio con la Revolución del 34, pero entendemos que no es una novela sobre el 34 o la Guerra Civil, sino sobre un mundo de injusticias y clases sociales muy distantes entre sí.

Las historias dentro del contexto de la novela no dejan de ser un compendio de pequeñas historias conformando una historia coherente y grande. Creemos que al construir esta novela busca conseguir una visión general de la vida. Eso que tan bien consiguieron nuestros narradores del XIX.

Se que no soy parcial, pero... ¿Puede alguien no enamorarse de esta Novela?

 

                                                                                  Susana


Nos vamos conociendo

Enviado por: Susana in Club de lectura on

Susana
   

En una localidad pequeña como Ejea de los Caballeros, tiene unos 16.000 habitantes, tenemos la sensación de que todos nos conocemos, sabemos donde vivimos, en qué trabajamos, a que partido político pertenecemos (si es que pertenecemos a alguno) o al menos que ideología profesamos; así que al crear el Club de Lectura tenía un pequeño temor, que fuésemos, ideológicamente, un grupo demasiado homogéneo, ya que eso haría poco enriquecedor el debate; por suerte no ha sido así, somos personas muy diversas unidas ahora por un hábito común, la lectura. Otra preocupación que tenía era, que de no darse el problema anterior, y fuésemos un grupo muy mezclado en todos los aspectos, que no fuésemos lo suficientemente abiertos como para debatir sin prejuicios sobre cualquier tema, tampoco ha surgido este problema, y es por ello que finalmente decidí que es posible ampliar mucho más el grupo e iniciar este Club de Lectura abierto a todo el que tenga interés en compartir su experiencia lectora.     

      

Ya hemos hecho nuestro primer descubrimiento: No se lee igual cuando lo haces para ti mismo que cuando lees para compartir y debatir con los demás.

 

También nos hemos empezado a abrir al grupo, hay quien ha reconocido que en alguna ocasión se salta párrafos largos en determinados libros, otros que son amantes de un solo género literario y esperan del grupo ayuda para adentrarse en otros temas; También tenemos, por decirlo de alguna manera,  profesionales de la literatura, que van descubriendo que no es lo mismo explicar un texto que compartir la experiencia de la lectura con otras personas a un mismo nivel. 

 

En el debate sobre nuestro primer libro, como habéis comprobado, fue todo muy literario y bastante exento de experiencias personales o acercamiento a la actualidad, tan sólo alguna crítica al poco compromiso social que García Márquez transmite en su libro, y su falta de posicionamiento; también la relación sexual del protagonista con la menor dio lugar a un poco de discusión.

 

Con nuestro próximo libro, El palacio azul de los ingenieros belgas, de Fulgencio Argüelles, elegido expresamente para forzar la discusión, ha saltado la sorpresa. Por lo que os animo a leerlo antes de pasar página en este Cuaderno de Bitácora de "Leídos y liados".

 

Susana


 

 

Había que empezar, a mi juicio, con un libro que pudiese gustar a todo tipo de lectores, que enganchase y que diese luego el suficiente juego para hablar y debatir sobre él. Y el Nobel colombiano, Gabriel García Márquez, me ofrecía a gritos su obra: “El amor en los tiempos del cólera”; un clásico muy recomendable para las largas y cálidas tardes de verano.

 

Nos maravilló el uso prodigioso que hace del lenguaje, su gran inteligencia lingüística, capaz de llegar con las palabras a todos nuestros sentidos; casi podemos ver esa ciudad por la que nos pasea, notar el olor y el sabor del trópico y sentir esa humedad siempre tan presente.

 

Su gran capacidad evocadora nos ha trasladado no sólo a un lugar, Cartagena de Indias, sino también a una época, Siglo XIX, mostrándonos el devenir, tanto de los personajes que tan bien y finamente nos describe, como el de toda una sociedad.

 

A través de los dos personajes centrales, Florentino Ariza, y Fermina Deza, es capaz de abarcar casi todos los tipo de amor, el materno y paterno filial, el enamoramiento, el amor enfermizo de Florentino por Fermina y que da título al libro, pues sus síntomas llegan a confundirse con los del cólera, el amor rutinario y sosegado de Fermina por su marido, el amor de consuelo que va buscando Florentino en todas las mujeres con las que va manteniendo relaciones, incluida su relación con la niña que termina suicidándose, y que tanto nos dio que hablar, al tiempo que hizo que el personaje de Florentino nos llegase a resultar un tanto desagradable; y finalmente, el amor en la vejez.

 

La familia, la guerra, la vejez y la muerte, son otros temas que desarrolla sabiamente el genio de las palabras en este libro, que en definitiva ha sido muy bien valorado por casi todo el grupo.   

 

Aquellos que ya lo habían leído hace mucho tiempo, y lo han vuelto a leer para esta ocasión, comentan que te habla de forma distinta según la edad del lector y de las experiencias  personales vividas, ya que el libro no hace otra cosa que hablarnos de la vida misma.

 
                        Susana


Siempre deseé pertenecer a un Club de Lectura, pero lo que nunca supuse es que para lograr este sueño debería ser yo quien lo crease y coordinase. Así ha sido, y como se suele decir, para que los sueños se realicen debemos trabajarlos nosotros mismos.
 
No sabía por donde empezar, así que hablé con amigos que pertenecían a Clubes de Lectura de otras localidades para que me contaran la dinámica de sus reuniones, inicié mi experiencia de navegación por Internet para recabar información, consulté con profesores de literatura que participan en el programa de Animación a la Lectura del Gobierno de Aragón, me reuní con la Concejala de Cultura de la localidad para poder utilizar la infraestructura de la Biblioteca municipal, ya que esta creía que debería ser la sede natural del Club, y solicité al personal de la Biblioteca su colaboración, participación y apoyo. Finalmente coloqué allí un cartel en el que se citaba a todos los interesados a una primera reunión.
            A esa primera reunión, y tras hacer una pequeña lista de libros que amplié con las sugerencias de las bibliotecarias y de una amiga, profesora de literatura, acudieron unas 25 personas (sólo 5 hombres) de edades comprendidas entre los 20 y los 65 años, y juntos, iniciamos este apasionante viaje por los libros.
 
            Era Junio y como llegaba el verano, nos pusimos deberes, tres libros:
 
-         "El amor en los tiempos del cólera" de Gabriel García Márquez
-          "El palacio Azul de los ingenieros Belgas" de Fulgencio Argüelles
-         "El asombro viaje de Ponponio Flato" de Eduardo Mendoza
 
Quedamos emplazados para Septiembre.
             Y así nace en Ejea de los Caballeros, el Club de lectura, LEÍDOS Y LIADOS
 
            A partir de este momento os haré partícipes del desarrollo de las reuniones y de las conclusiones que saquemos de cada uno de los libros. Es posible que tu no puedas acudir a un Club de Lectura donde poder compartir con otros tus experiencias lectoras, aquí, y gracias a la infraestructura que me ofrece esta página, intentaré mostrarte lo más enriquecedor de un grupo: la opinión de los otros.


 

El próximo jueves 18 de Diciembre comenzamos las tertulias literarias en el C.P. Hermanos Marx de Zaragoza.Un nuevo club de lectura formado por madres, padres y profesores que nace con el ánimo de fomentar la lectura en nuestra comunidad educativa, servir de instrumento para la educación literaria de familias y docentes y reforzar la implicación de las familias en la labor educativa de sus hijos.Y por supuesto con el proposito de difrutar del placer de leer juntos.


Compraría este libro sólo por el título, que ya me atrae.

Aunque habitualmente, cuando acostumbramos a leer un autor en "versión extendida", nos defrauda como compilador de relatos, bien porque la mayoría ya los conozcamos a través de sus novelas, y el puzzle que se sostenía únicamente por el hilo mágico de la narrativa, de repente se vea expuesto a un examen radiográfico, en el que se aprecian los objetos que cambiaron  varias veces de posición, las sucesivas correciones, y lo peor, se desvele de dónde procede algo cuya singularidad procedeía exactamente de esta cualidad de la emergencia sin explicaciones.

A los relatos, como borradores previos, o se les coge cariño, como cuando vemos fotos de bebé de los amigos que sólo hemos conocido de adultos, o le roban sentido a las posteriores novelas del autor, que entonces nos parecen más predecibles, más interpretables. Más mundanas.

 A veces ocurre que encontramos dos autores diferentes en un género y en otro, lo que nos desconcierta, y no sabemos quién es quién, y a cuál de bemos creer (y querer).

Lo que más estimuló mi glándula lectora de "El Mundo" de Millás, fueron, precisamente, esos relatos que se dejaban leer entre líneas, así que supongo que voy a comprar y leer este libro suyo de relatos, y entonces su novela me gustará un poco menos.

En la página web que reseño podéis encontrar tdo lo que os interese saber de este libro antes de leerlo:  http://www.losobjetosnosllaman.com/los-objectos-nos-llaman.php

Yo, personalmente, le voy a dar la oprtunidad de que mi té sea especial, único e inolvidable, como prometen.

Eva MMJ


 

Un libro que no demasiados conocían hasta ahora ha pasado ser titular de noticia, y su autor no ha desprovechado ni por un momento la inesperada oportunidad de darse a conocer.

"Vicky Cristina Barcelona es un bodrio al 100%" con frases tan inspiradas como ésta, Alexis de Villar reclama su autoría sobre la última película de Woody Allen, asegurando que es un plagio de su obra "Goodbye Barcelona", y desde fuentes digitales, como "La Vanguardia" http://www.lavanguardia.es/lv24h/20081030/53570212677.html anuncia a bombo y platillo la lectura que desde el pasado lunes puede hacerse del primer capítulo de ésta novela en su página web

http://www.alexisdevilar.net/ .


Esperamos sinceramente que su lenguaje escrito se mucho mejor que el que emplea en sus declaraciones: "afirmo que esa pelicula insulsa está basada en mi novela 'Goodbye, Barcelona', que ha sido plagiada descaradamente. Si la peliculita de Allen es un verdadero engendro es porque además mi novela ha sido desfigurada para evitar obviamente cualquier queja por mi parte".


Después de esto, realmente entran pocas ganas de molestarse en esperar el tiempo que tarda en descargarse ese polémico primer capítulo, y dado que habría que leer el libro completo para juzgar, supongo que en breve lo veremos en muchas librerías, y serán muchos los que acudan morbosamente a comprarlo, o al menos, le echarán un vistazo.


Y vuelvo a repetir la palabra "morbo" en apenas unos días. ¿Cuándo dejaran de producirse y consumirse productos supuestamente culturales por morbo, y cuánto más tendremos que esperar para circule otro calidad de material?


Si al menos de todo esto, brotase una Cervantes, para mofarse de las "novelas de caballeros"....


Eva MMJ



LA TEMPESTAD

Enviado por: Eva María in LiteraturaLibrosEva MMJClub de lectura on

Eva María
 

No conozco personalmente a nadie que le guste Juan Manuel de Prada. La mayoría de ellos no lo han leído siquiera. Probablemente yo tampoco le habría concedido una oportunidad, si no se tratase de un ejemplar del que se deshizo, junto a su antiguo catálogo, la biblioteca de un pequeño pueblo de Navarra, junto al río Arga.


Esta heterogénea colección de cuentos infantiles garabateados, clásicos juveniles de Julio Verne y algunas otras obras imprescindibles en cualquier biblioteca que se precie de serlo, fueron rescatadas de su fatal destino, y depositadas en unas estanterías acordes a su posición, en un lugar en el que se va a disfrutar de la placidez hogareña que emanan los objetos antiguos, que no viejos.

Un hotel rural que transforma una casona solariega, que pasó de ser convento de monjas, a colegio del pueblo, a sede de campamentos cristianos infantiles, y finalmente invita, con sus vigas de madera en el techo y sus vistas a casas con tejas, a un campanario con cigüeñas y a la ribera navarra, a recrearse sosegadamente.


Un día de lluvia impenitente, me acerco una vez más a esas estanterias robustas, y de repente lo veo, y recuerdo su crítica a Paul Aster.

Leo las primeras páginas y empiezo a comprenderlo.

Juan M. de Prada esculpe cada frase, cada palabra, cada punto. Se dice de él que su escritura es barroca. Y con esto se le asocia un estilo recargado y pretencioso.

Para mi, es alguien que escribe muy bien (al igual que Auster, más depurado) simplemente empleando un estilo particular, al igual que hace el reconocidisímo Borges, un estilo muy labrado, quizá fruto de la espontaneidad del flujo de pensamiento privilegiado de Prada, que para algunos puede resultar artificioso.

Pero en "La tempestad" encuentro no sólo frases cinceladas con el amor propio de un artesano, sino que estas frase construyen una historia, y sobretodo, recrean un ambiente, de un modo absolutamente fascinante.


El primer capítulo se inicia en Venecia, en una Venecia completamente alejada de las visiones frívolas y turísticas que mantenemos de ella. Es invierno, y la noche lame el agua putrefacta de lo canales. Está nevando, y la humedad infinita se filtra, se funde, se fusiona, respirando por las porosidades de cada columnata, con el espacio arquitectónico que el autor representa como un antiguo teatro en ruinas, que permanece abierto por pura nostalgia.


Y en pocas páginas, el protagonista pasa de ser un extranjero en Venecia, a vivir dentro de ella con los espectrales habitantes que aun la habitan, resignados a su suerte, aferrados a su decadencia.


Aunque me gustaría que se pudiera lograr todo esto sin que la trama girase en torno a un asesinato. ¿De verdad somo los lectores tan morbosos, que necesitamos que nos atrapen con crímenes sin resolver, para devorar el libro hasta la última página, donde nuestra curiosidad se ve satisfecha, y entonces soltamos el libro en cualquier sitio, y jamás volvemos a pensar sobre él?


Personalmente, prefiero a Murakami hirviendo pasta.


Eva MMJ


 

Un profesor de la Facultad de Psicología de Sevilla, comentaba siempre entre chistes, que lo objetivo, no es más que el consenso de lo subjetivo. El salón de mi casa mide 5 metros exactos. Nadie pondría en duda esta información, ni pensaría que son suposiciones mías, y que quizá otra persona pensaría de otro modo al respecto, si le aseguro que he usado una cinta métrica para obtener esta medida.

En 1791, la Asamblea Nacional francesa encargó a doce reputados científicos la revisión de las unidades métricas por aquel entonces vigentes. Este equipo acordó definir el metro, como la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre.


Como la longitud del meridiano no resultaba práctica para el uso diario, se fabricó una barra de platino, que representaba la nueva unidad de medida, y se puso bajo la custodia de los Archives de France.


Aunque la historia no recoge la narración de aquel suceso, imagino a los doce científicos haciendo sus respectivas comprobaciones individuales, para poder asegurar que aquella vara efectivimante medía algo que acabarían llamando metro.


¿Pero, cómo podían cada uno estar rigurosamente seguros de que lo que sus ojos veían era lo mismo que lo que veían los ojos de cada uno de los 11 restantes?


Por lo que en última instancia, basándose en lo que cada uno creía ver (una percepción indemostrable para los demás, algo muy parecido a lo que entendemos por "subjetivo") consensuaron que aquello que todos parecían ver como un metro, era, en realidad, un metro. Y nadie duda de la objetividad imparcial de esta medida.


Los niños aprenden de un modo parecido a dar un nombre a quello que están sintiendo. Y así, emociones tan complejas y difíciles de definir como, por ejemplo, miedo, sufren un proceso de objetivación de lo subjetivo.

Mi hija de dos años y medio me dice que le dan miedo los monstruos, y por un momento, pienso en lo complicado que es que ella misma sepa ponerle nombre a una respuesta que se produce en su organismo, ante determinadas situaciones.

Pienso en la cantidad de veces que mi madre, mi compañero o yo misma, al verla retraida ante algún objeto/animal/persona que los adultos interpretamos como posible amenazantes, le hemos dicho ¿te da miedo el perro?, No los perros son buenos, no hay que tener miedo.

Nos hemos excusado ante los demás por ellos, cuando se tapan fuertemente los oído con las manos durante una exhibición pirotécnica: es que le dan miedo los fuegos artificiales.

O, apoyándonos en un material de lectura, hemos señalado el dibujo del cerdito temblando, o el de caperucita agazapada, llorando, y le hemos interpretado: mira, tiene miedo del lobo feroz.

Y de este modo, poco a poco, los niños aprenden a reconocer sus propias emociones y hasta a darles un nombre, lo que resulta de gran utilidad para comunicarle a los demás cómo nos sentimos y obtener un resultado: "papá, tengo miedo", para recibir un abrazo protector, "mamá, estoy muy triste", para que ella trate por todos los medios de modificar nuestro estado emocional, o que al menos nos pregute por qué nos sentimos así.


Una vez que consensuamos con el mundo que lo sentimos en nuestro interior es algo parecido a lo que sienten el resto de las personas, rabia, ira vergüenza, y todos parecemos entender de qué se trata, las palabras comienzan a desligarse de su referente inmediato, y a convertirse, como el metro de metal, en entidades objetivas que podemos utilizar en nuestra relación con los demás y con nosotros mismos.


Como ya comentamos en el post Literatura y narrativa, darle nombre a algo, estructurar lingüísticamente un suceso, supone fabricarle la llave exacta con la que poder buscarlo en el almacén de nuestros recuerdos.

De hecho, se ha demostrado que nos resulta más dificultoso recordar olores, porque mucho de ellos no poseen una denominación precisa. Podemos tropezar con ellos por casualidad en nuestra memoria, pero si no sabemos qué estamos buscando, difícilmente podremos encontrarlos.


Las palabras, el lenguaje, van extrayendo de la oscuridad de lo indefinido aquello que nos resulta relevante aprender, de modo que podamos identificarlo, y recordarlo.

Lo que vagamente me hace pensar en algunos extractos religiosos como el Génesis, o más profanos, como la cración de de Narnia, en que los seres que habitaban este mundo iban naciendo a la vida conforme sus nombres eran pronunciados.

Eva MMJ