ÉBANO

Recordamos que el relato comienza en Acra, ciudad que se encuentra a orillas del golfo de Guinea, con el descubrimiento de la luz y el calor del trópico y los senderos que la naturaleza propone al caminante. Kapuscinski complementa su narración con los procesos de colonización, descolonización, africanización, contraste y heterogeneidad que le brinda la posibilidad de acercarse a la inmensa diversidad de sus gentes y de sus costumbres.
Hemos visto en este libro una forma de divulgar el conocimiento histórico y de como el periodismo puede colaborar en la formación de una conciencia histórica y solidaria con realidades que tenemos muy cerca.
Ébano, nos narra los efectos de la descolonización y la evolución posterior de los acontecimiento en zonas de África, tan sensibles como desatendidas, Etiopia, Eritrea, Sudán, Ruanda, etc.
Hemos recordado que la masacre entre Hutus y Tutsis, fue una vergüenza para la humanidad. La política llevada en concreto por la administración de Miterrand, y el mirar para otro lado en este asunto, la explica con mucha claridad y el autor se posiciona claramente, la narración creemos que no tiene desperdicio.
Nos describe la cara oculta de violencia, dolor, derrota y lucha por el poder.
El racismo, el odio hacia el otro, el desprecio y el deseo de erradicar al diferente hunden sus raíces en las relaciones coloniales africanas. Allí, todo esto ya había sido inventado y llevado a la práctica siglos antes de que los sistemas totalitarios modernos trasplantasen aquellas sórdidas e infames experiencias a la Europa del siglo XX.
Destacamos algunas frases geniales “También vi allí a un hombre que iba desnudo, pero con un Kalasnikov al hombro. La gente se apartaba a su paso y hacía un rodeo para evitarlo. Seguramente era un loco. Un loco con un Kalasnikov”.
Hablamos de que es preciso que aumente la conciencia internacional acerca del tercer mundo, y la conciencia del tercer mundo acerca de sus problemas y posibles soluciones.
Y sobre todo nos surgen muchas preguntas: ¿Cómo se entiende que apenas unas décadas después de una descolonización tan necesaria como reivindicada, las expectativas de África no parezcan haber mejorado? es más, parecen haber empeorado. ¿Es que la única salida al poscolonialismo es la huida en patera, a pesar de que todos saben que pueden perder la vida en el empeño? ¿Acabaremos emigrando todos hacia el norte, cada vez más al norte?
Creemos que Kapuscinski es el rey de los reporteros. Y Ebano una obra maestra, un reportaje de 340 páginas en el que nos invita a acompañarle por sus correrías africanas.
Ebano evita los tópicos que atenazan a este continente, maltratado por la suerte y la historia, y describe su cara oculta, esa que ha sido dibujada por la violencia, el dolor, la derrota y las luchas por el poder.
Este libro creemos que es un ejemplo perfecto de cómo deben mezclarse información, filosofía e historia, y que deberían leer todos los alumnos de periodismo
Ébano constituye una impresionante crónica de la experiencia de R.K. como corresponsal en África durante más de treinta años. Y crónica impresionante no sólo por los hechos que narra, sino quizá sobre todo por como lo narra, la sencillez y veracidad que logra transmitir su relato, alejado de esos periodismos de denuncia, elaborados a base de prejuicios, frases hechas y lugares comunes. Esta crónica, en cambio, está llena de humanidad y realismo.

Ryszard Kapucinski
Ryszard Kapucinski nació en Pinsk (Bielorrusia) en 1932, pero lo trasladan a Polonia, el 4 de marzo de 1932, ingresó en 1951 en la Universidad de Varsovia, en la que estudió Historia y obtuvo un master en Arte (1955).
Impartió clases en las Universidades de Caracas, y en la Temple University de Filadelfia como profesor visitante, y como lector en Harvard, Londres, Canberra, Bonn y la British Columbia University de Vancouver (Canadá).
Entre los años 1959 y 1981 se dedicó al periodismo, trabajando como corresponsal de la agencia de noticias Polish Press en África, Asia y América Latina y colaborando con publicaciones como Time, The New York Times y Frankfurter Allgemeine Zeitung, estando considerado uno de los mejores reporteros del mundo.
Fue miembro de varios consejos editoriales, compaginando desde 1962 sus colaboraciones periodísticas con la actividad literaria. Autor de diecinueve libros de los que se han vendido cerca de un millón de ejemplares y de los que algunos se han traducido a más de treinta idiomas. Bus po polsku (1962) fue la primera de sus obras, a la que siguieron títulos como El Emperador (1978, sobre la decadencia del reinado en Etiopía de Haile Selassie), El Sha (1987), La guerra del fútbol (1992), Lapidarium (1990), El imperio (1994, sobre la descomposición de la Unión Soviética), Ébano (1998, sobre el futuro del continente africano), así como el álbum de fotografías Desde África (2000).
Nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Silesia en 1997, ha obtenido diversos galardones por su creación literaria como el premio Alfred Jurzykowski (Nueva York, 1994), el Hansischer Goethe (Hamburgo, 1998), o el Imegna (Italia, 2000) o el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y humanidades en el 2003. Falleció el 23 de enero de 2007, a los 75 años de edad, en Varsovia.
Durante medio siglo ha sido un modelo de periodista independiente que ha dado cuenta en forma verídica, hasta con riesgo de su propia vida, de numerosos y trascendentales conflictos de nuestro tiempo en diversos continentes (en este caso de África). No se ha limitado a describir externamente los hechos sino que ha indagado sus causas y analizado las repercusiones, sobre todo entre los más humildes, con los que se siente hondamente comprometido. Sus trabajos son valiosos reportajes, agudas reflexiones sobre la realidad circundante y, al mismo tiempo, ejemplos de ética personal y profesional, en un mundo en que la información libre y no manipulada se hace más necesaria que nunca.
Estuvo de corresponsal en distintas zonas de África, que coinciden con la época de la descolonización.
Una pregunta
¿Habrá que viajar primero
al interior de uno mismo
para poder descubrir
y comprender
el dolor
ajeno?
Susana

Recordamos que el relato comienza en Acra, ciudad que se encuentra a orillas del golfo de Guinea, con el descubrimiento de la luz y el calor del trópico y los senderos que la naturaleza propone al caminante. Kapuscinski complementa su narración con los procesos de colonización, descolonización, africanización, contraste y heterogeneidad que le brinda la posibilidad de acercarse a la inmensa diversidad de sus gentes y de sus costumbres.
Hemos visto en este libro una forma de divulgar el conocimiento histórico y de como el periodismo puede colaborar en la formación de una conciencia histórica y solidaria con realidades que tenemos muy cerca.
Ébano, nos narra los efectos de la descolonización y la evolución posterior de los acontecimiento en zonas de África, tan sensibles como desatendidas, Etiopia, Eritrea, Sudán, Ruanda, etc.
Hemos recordado que la masacre entre Hutus y Tutsis, fue una vergüenza para la humanidad. La política llevada en concreto por la administración de Miterrand, y el mirar para otro lado en este asunto, la explica con mucha claridad y el autor se posiciona claramente, la narración creemos que no tiene desperdicio.
Nos describe la cara oculta de violencia, dolor, derrota y lucha por el poder.
El racismo, el odio hacia el otro, el desprecio y el deseo de erradicar al diferente hunden sus raíces en las relaciones coloniales africanas. Allí, todo esto ya había sido inventado y llevado a la práctica siglos antes de que los sistemas totalitarios modernos trasplantasen aquellas sórdidas e infames experiencias a la Europa del siglo XX.
Destacamos algunas frases geniales “También vi allí a un hombre que iba desnudo, pero con un Kalasnikov al hombro. La gente se apartaba a su paso y hacía un rodeo para evitarlo. Seguramente era un loco. Un loco con un Kalasnikov”.
Hablamos de que es preciso que aumente la conciencia internacional acerca del tercer mundo, y la conciencia del tercer mundo acerca de sus problemas y posibles soluciones.
Y sobre todo nos surgen muchas preguntas: ¿Cómo se entiende que apenas unas décadas después de una descolonización tan necesaria como reivindicada, las expectativas de África no parezcan haber mejorado? es más, parecen haber empeorado. ¿Es que la única salida al poscolonialismo es la huida en patera, a pesar de que todos saben que pueden perder la vida en el empeño? ¿Acabaremos emigrando todos hacia el norte, cada vez más al norte?
Creemos que Kapuscinski es el rey de los reporteros. Y Ebano una obra maestra, un reportaje de 340 páginas en el que nos invita a acompañarle por sus correrías africanas.
Ebano evita los tópicos que atenazan a este continente, maltratado por la suerte y la historia, y describe su cara oculta, esa que ha sido dibujada por la violencia, el dolor, la derrota y las luchas por el poder.
Este libro creemos que es un ejemplo perfecto de cómo deben mezclarse información, filosofía e historia, y que deberían leer todos los alumnos de periodismo
Ébano constituye una impresionante crónica de la experiencia de R.K. como corresponsal en África durante más de treinta años. Y crónica impresionante no sólo por los hechos que narra, sino quizá sobre todo por como lo narra, la sencillez y veracidad que logra transmitir su relato, alejado de esos periodismos de denuncia, elaborados a base de prejuicios, frases hechas y lugares comunes. Esta crónica, en cambio, está llena de humanidad y realismo.

Ryszard Kapucinski
Ryszard Kapucinski nació en Pinsk (Bielorrusia) en 1932, pero lo trasladan a Polonia, el 4 de marzo de 1932, ingresó en 1951 en la Universidad de Varsovia, en la que estudió Historia y obtuvo un master en Arte (1955).
Impartió clases en las Universidades de Caracas, y en la Temple University de Filadelfia como profesor visitante, y como lector en Harvard, Londres, Canberra, Bonn y la British Columbia University de Vancouver (Canadá).
Entre los años 1959 y 1981 se dedicó al periodismo, trabajando como corresponsal de la agencia de noticias Polish Press en África, Asia y América Latina y colaborando con publicaciones como Time, The New York Times y Frankfurter Allgemeine Zeitung, estando considerado uno de los mejores reporteros del mundo.
Fue miembro de varios consejos editoriales, compaginando desde 1962 sus colaboraciones periodísticas con la actividad literaria. Autor de diecinueve libros de los que se han vendido cerca de un millón de ejemplares y de los que algunos se han traducido a más de treinta idiomas. Bus po polsku (1962) fue la primera de sus obras, a la que siguieron títulos como El Emperador (1978, sobre la decadencia del reinado en Etiopía de Haile Selassie), El Sha (1987), La guerra del fútbol (1992), Lapidarium (1990), El imperio (1994, sobre la descomposición de la Unión Soviética), Ébano (1998, sobre el futuro del continente africano), así como el álbum de fotografías Desde África (2000).
Nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Silesia en 1997, ha obtenido diversos galardones por su creación literaria como el premio Alfred Jurzykowski (Nueva York, 1994), el Hansischer Goethe (Hamburgo, 1998), o el Imegna (Italia, 2000) o el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y humanidades en el 2003. Falleció el 23 de enero de 2007, a los 75 años de edad, en Varsovia.
Durante medio siglo ha sido un modelo de periodista independiente que ha dado cuenta en forma verídica, hasta con riesgo de su propia vida, de numerosos y trascendentales conflictos de nuestro tiempo en diversos continentes (en este caso de África). No se ha limitado a describir externamente los hechos sino que ha indagado sus causas y analizado las repercusiones, sobre todo entre los más humildes, con los que se siente hondamente comprometido. Sus trabajos son valiosos reportajes, agudas reflexiones sobre la realidad circundante y, al mismo tiempo, ejemplos de ética personal y profesional, en un mundo en que la información libre y no manipulada se hace más necesaria que nunca.
Estuvo de corresponsal en distintas zonas de África, que coinciden con la época de la descolonización.
Una pregunta
¿Habrá que viajar primero
al interior de uno mismo
para poder descubrir
y comprender
el dolor
ajeno?
Susana
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Un abrazo