
DONNA LEON
Escritora de novela policíaca, nació en New Jersey el 28 de septiembre de 1942. Su apellido nos confirma su origen: su abuelo paterno era español. Dejó la docencia para dedicarse a sus grandes pasiones: la literatura, la ópera y Venecia.
Sus obras están siempre protagonizadas por el comisario veneciano Guido Brunetti, al que Donna Leon creó a principios de los 90, ha publicado muchas novelas, entre las que destacamos Muerte en la Fenice (1992), Muerte en un país extraño (1993), Vestido para la muerte (1994), Muerte y juicio (1995), Acqua alta (1996), Mientras dormían (1997) Nobleza obliga (1998) y El peor remedio (1999).
PIEDRAS ENSANGRENTADAS
Iniciamos el debate hablando en general de las novelas de Brunetti, que nos parece que trascienden el género negro y casi se sitúan en la novela de tipo social, ya que usa las investigaciones para denunciar injusticias.
Brunetti es un policía feliz, con familia, amante de su esposa, padre de dos hijos fantásticos, respetado por sus colegas, vive y trabaja en Venecia, ciudad con un bajo de criminalidad. Es una buena persona, exquisito y culto, lee a Herodoto y a Dante, algo pesimista, y amante de la ley y el orden. Nunca va armado. Observa el estado de Italia, sus políticos, y por ello no tiene otro remedio que ser cínico.
Paola, esposa de Brunetti, es una persona impulsiva que dice lo que piensa, frente su esposo que es más reflexivo. Es hija de un noble veneciano; culta, profesora de literatura inglesa en la universidad, entendemos que puede ser un alter ego de la propia novelista.
La ciudad de Venecia es otro personaje, en la que se deja notar una cierta añoranza por los tiempos pasados. Donna Leon nos pasea por Venecia como Manuel Vázquez Montalbán lo hacía por su Barcelona.
Dice la escritora que una de las razones que la impulsan a seguir escribiendo las aventuras de Brunetti es que le dan dinero suficiente como para viajar por el mundo para escuchar ópera y que le divierte enormemente hacerlo, deleite que transmite a miles de lectores en todo el mundo.
En “Piedras ensangrentadas” El comisario Brunetti comienza a investigar el asesinato de un inmigrante senegalés cuando estaba vendiendo bolsos en la calle.
Vemos que con esta novela la autora se aleja cada vez más del género policíaco (o lo utiliza) para ir hacia temas sociales. El asesinato del senegalés y la posterior investigación que comienza Brunetti se utiliza para mostrar la situación de estas personas en la sociedad veneciana.
El comisario Brunetti y su familia, sobre todo su esposa Paola representarían la opinión positiva y comprensiva, aunque también hay reflexión, como la aceptación del protagonista por los senegaleses y cierto reconocido racismo hacia personas de otros países, como los albaneses, y otros personajes respecto de otras minorías, reprodujimos este breve diálogo:
- Ah, comisario- dijo el sargento cuando Brunetti se dio a conocer-. Todo el día he querido llamarle, pero hemos sufrido una invasión.
- ¿Turistas?- bromeó Brunetti.
- Gitanos. Debe de haber una tribu en la ciudad: esta mañana hemos tenido nueve denuncias, todas ellas con la misma vieja historia de los niños de los periódicos.
También Chiara, la hija del comisario, pone su nota particular al hablar del asesinato con su madre.
Reproducimos el diálogo entre la adolescente y su madre
- ¿No os he dicho que han matado a un hombre? – preguntó con suavidad.
- Sí, pero era sólo un vu cumprà – dijo Chiara empuñando el cuchillo.
…
- ¿Qué quiere decir “sólo”, Chiara? – Notó con satisfacción que su tono de voz era perfectamente natural.
- Pues eso, que no era uno de nosotros – respondió su hija.
Los “vu cumprá”, que para nosotros son los del top manta, son objeto de reflexión por el grupo.
Entre charlas y reflexiones va avanzando la novela, más centrada en explorar la vida y muerte de los inmigrantes que de la resolución del caso, y ello nos lleva a lo que entendemos que es un decepcionante final, seguramente a causa de ese desvío hacia el tema social. Por lo que concluimos, que dentro del género estrictamente policíaco, no nos ha parecido una de sus mejores novelas.
PIEDRAS ENSANGENTADAS
Regreso sólo por el gusto de vagar por tus calles y canales,
de perderme por el viejo y solitario Ghetto,
-sus sombras se agradecen en las tardes tórridas de Agosto-
Y ajena al movimiento de miles de turistas
paseo por callejas imposibles
que me llevan siempre a la sorpresa:
agua,
tierra,
sol
o sombras.
Como la vida misma.
Mientras,
él,
como siempre,
hará fotos del reflejo de mis ojos sobre el agua.
Susana Hernández Sánchez

