
Para iniciar esta entrada, en la que no hablaré sobre la trama de los libros, nada mejor que hacerlo con las palabras de Mario Vargas Llosa:
"... Acabo de pasar unas semanas, con todas mis defensas críticas de lector arrasadas por la fuerza ciclónica de una historia, leyendo los tres voluminosos tomos de Millennium, unas 2.100 páginas, la trilogía de Stieg Larsson, con la felicidad y la excitación febril con que de niño y adolescente leí la serie de Dumas sobre los mosqueteros o las novelas de Dickens y de Victor Hugo, preguntándome a cada vuelta de página "¿Y ahora qué, qué va a pasar?" y demorando la lectura por la angustia premonitoria de saber que aquella historia se iba a terminar pronto sumiéndome en la orfandad. ¿Qué mejor prueba que la novela es el género impuro por excelencia, el que nunca alcanzará la perfección que puede llegar a tener la poesía? Por eso es posible que una novela sea formalmente imperfecta, y, al mismo tiempo, excepcional. Comprendo que a millones de lectores en el mundo entero les haya ocurrido, les esté ocurriendo y les vaya a ocurrir lo mismo que a mí y sólo deploro que su autor, ese infortunado escribidor sueco, Stieg Larsson, se muriera antes de saber la fantástica hazaña narrativa que había realizado..."
Mario Vargas Llosa
Marketing, morbo (el autor muere al terminar la trilogía), o suerte editorial, es lo que algunos argumentan como las razones de su éxito. Pero que Stieg Larsson se ha convertido en un fenómeno mundial tras la aparición de su trilogía MILLENNIUM es un hecho irrefutable.
Una crítica de Donna Leon, escritora de novela negra con cierta carga social de la que hablaremos en la próxima entrada, me ha dejado helada:
"Leí el primero, Los hombres que no amaban a las mujeres, y pensé que era patológicamente malo, principalmente porque su actitud es un agravio al amor humano, a las relaciones humanas. Todos los contactos sexuales son violentos o fuera de límites, no hay pasión en el libro, tan sólo pasión por violencia o por venganza...".
¿Hemos leído el mismo libro?
Ella dice que debe hablar con cuidado porque si no se puede pensar que hay una cierta envidia en sus palabras. Y sí, se puede pensar eso. Lo que más me ha dolido es que diga que el libro es malo. Y ello porque Mi filóloga de cabecera, ya hace tiempo, me enseñó a no decir que un libro es malo.
En mi opinión, Los tres libros cuentan con un argumento sólido, una equilibrada construcción de los personajes, una definición de los espacios excepcional y sobre todo, una trepidante acción. Su temática, que mezcla géneros como el policíaco y el de aventuras, está apoyada en un lenguaje claro y ligero aunque no por ello exento de buenas frases intimistas. Y de toda esta mezcla nace, como os digo, en mi opinión, una novela que ha sido leída por más de diez millones de personas en todo el mundo.
Muchos de ellos no son habituales de la lectura por lo que, a pesar de las críticas de algunos, deseo felicitar a Larsson allá donde esté, por haberme dado la alegría de ver durante este verano a tanta gente en playas, piscinas, parques y montaña, con un libro entre las manos, su libro, interesados por las investigaciones de Mikael Blomkvist (probablemente el alter ego de Larsson) y preocupados por el futuro de Lisbeth Salander, una joven traumatizada, conflictiva, antisocial, con algún tipo o grado de autismo o síndrome de asperger y gran agresividad, que posee un peculiar sentido de la justicia regido por una profunda integridad moral, y cualidades intelectuales que la convierten en una gran hacker; un personaje al que se le va tomando cariño, incluso se llegan a justificar sus acciones más violentas. Según el propio autor, Lisbeth nace de la pregunta ¿Cómo sería Pippi Calzaslargas si hubiera crecido en la sociedad actual?
Felicidades Larsson. Cuando algunos creían que ya no habría más quijotes, Sherlock Holmes, o superhéroes literarios, nos sorprendes con una Lisbeth Salander capaz de aglutinar en su diminuta persona a muchos de ellos.
Susana Hernández

escrito por Maribel, septiembre 30, 2009
El título de "Confusión" me viene bien para lo que voy a decir a continuación. He llegado a la conclusión de que para no caer en ciertos prejuicios, establecemos otros nuevos. dándole poder a esa ciencia oculta que han dado en llamar "psicología inversa".
El hecho de que un libro sea comercial, creo yo que no implica necesariamente tener que incluirlo en el grupo de los de baja calidad literaria. La trilogía de MILLENNIUM engancha sencillamente porque su autor ha sabido utilizar los recursos necesarios para ello. Si por "refrescante" entendemos a quien es capaz de romper la rutina para exponer una visión fuera de lo tristemente rutinario, Stieg Larsson es la Coca Cola recién sacada de la cámara en un día de asfixiante calor.
Lisbeth Salander es mi heroína: Una mujer centrada en su supervivencia a pesar de los muchos golpes que le da la vida. Se trata de un misterioso personaje con apariencia física frágil, pero imbatible, y con tintes de inmortalidad. No es que adolezca de falta de sensibilidad, sino que sus emociones sólo se intuyen (lo que es parte de la genialidad de la obra, a mi modo de ver). ¿Y qué decir del sentido de la amistad personificado en Mikel Blomkvist? En la época que nos ha tocado vivir, en la que el egocentrismo y lo puramente material nos han poseído por completo, ¿a quién no le gustaría tener como amigo a Kalle Blomkvist de los Cojones?
escrito por Iván Adrián, septiembre 30, 2009
Me gusta esta discusión, así que voy a meterme.
Estoy de acuerdo contigo en que un libro puede ser "bueno" en el sentido de "una coca cola refrescante en un día de calor". La imagen me parece perfecta, y yo disfruto mucho de los libros así. Adoro la Coca Cola.
Pero siguiendo con las analogías culinarias (¡me encantan!), no se puede comparar una coca cola con un dry martini, o un san francisco, o cualquier otro gran cóctel. La elaboración, la mezcla, las sensaciones que provocan... tienen mucho más trabajo, y el resultado es más impactante. Aunque a no todo el mundo le guste el alcohol, o incluso que por su sabor haya mucha gente que no soporte estos cócteles, y acaben siendo la bebida de un grupo relativamente pequeño.
Creo que a eso nos referimos muchas personas cuando decimos que los bestsellers son de baja calidad. Para que puedan gustar a mucha gente, (nosotros incluidos), tiene que ser un libro que apele a denominadores comunes, a espacios y situaciones en las que todos podamos estar de acuerdo. Y eso hace que difícilmente pueda llegar a una gran calidad literaria; porque los grandes libros son aquellos que rompen moldes, que son originales, que hacen grandes descubrimientos, y un bestseller se basa en fórmulas muy comunes y manoseadas por el mundo de la literatura.
Eso sí, sin quitarle el valor de ser grandes libros para pasar el rato, para hacer una lectura amena y entretenida.
¡Un saludo!
Por cierto, no dejéis de visitar mi blog sobre libros y literatura, www.librosyliteratura.es
escrito por César Malagón, enero 25, 2010
Esta vez, entre Iván y Susana, me decanto con lo dicho por Susana (sorry Iván, xD). Yo siempre he defendido los Best-sellers como posibles puentes a futuros lectores. Lo bueno de Stepanie Meyer o Dan Brown es los que aprovechan su tirón para ir leyendo luego cosas mayores. Yo empecé así, y ahora me considero un lector capaz de leerme casi cualquier tipo de literatura.
Lo malo es que nuestro subsconsciente tiende a confundir Best-Seller con bodrío de mala calidad, y en el caso de Millenium, no es así, y por eso es tan refrescante como la coca-cola. Y para terminar con las analogías culinarias, dice Iván que es más elaborado un Dry Martini, o un San Francisco, pero...¿qué hay más elaborado que una Coca-cola, que nadie sabe descifrar su fórmula secreta?
Saludos

A ver los otros que tal.
Felicidades por el blog.