
En la última reunión del club de lectura “Leídos y Liados” hablamos, por fin, de “Las memorias de Adriano”, un libro con el que nos hemos tomado nuestro tiempo, pues reconocemos que no es de fácil lectura.
Y también hablamos, y mucho, de su autora Marguerite Youcenair.

Nos sorprendió la autora, su vida y su pensamiento.
Marguerite Cleenewerck de Crayencour nació en Bruselas (Bélgica) en 1903, y fue educada por su padre en una finca en el norte de Francia ya que su madre murió a los 10 días de su nacimiento, como ocurría con frecuencia en aquellos tiempos, por problemas y complicaciones en el parto. Su padre provenía de una familia aristocrática francesa, por lo que Marguerite se crió en casa de su abuela paterna.
La niña, que fue educada en el entorno familiar ya leía a Racine y a Aristófanes a la edad de ocho años, y su padre le enseñó latín a los 10 y griego clásico a los 12 años. Su padre la llevó siempre con él transmitiéndole su amor por los viajes y la historia.
Cursó estudios universitarios, especializándose en cultura clásica. En 1919, abandona su nombre de pila y empieza a firmar como Marguerite Yourcenar (Lourdes nos explica que el apellido es un anagrama).
Su mejor amiga en ese momento, una traductora llamada Grace Frick, la invita a Estados Unidos, donde Marguerite dará clases de Literatura comparada en la ciudad de Nueva York. Yourcenar, parece ser, que era bisexual y Frick y ella serán pareja desde 1937 y seguirán juntas hasta la muerte de Frick en 1979 fallece a consecuencia de un cáncer de mama.
Imagen de Grace Frick
Esto nos dio pie a hablar sobre la homosexualidad y la bisexualidad, muchos son los que pensaban que todos en el fondo somos un poco bisexuales.
Tradujo al francés Las olas de Virginia Woolf, Lo que Maisie sabía, de Henry James, y a Yukio Mishima.
Fue la primera mujer elegida miembro de la Academia francesa en 1980 (nos sorprendió que fuese tan tarde la incorporación de la mujer a la Academia francesa) , y desde 1970 ya pertenecía a la Academia belga.
Estamos ante una de las más respetadas escritoras en lengua francesa, y tras el éxito de Memorias de Adriano, siguió publicando novela, ensayo, poesía y tres volúmenes de memorias.
Yourcenar vivió la mayor parte de su vida en su casa Petite Plaisance en Mount Desert Island en el estado de Maine (EE.UU). La casa es ahora un museo dedicado a su memoria, donde falleció en 1987.
Su fama como novelista la debe a dos grandes novelas históricas que han tenido gran resonancia: Memorias de Adriano
La otra fue Opus nigrum (1965), obra fruto de cuidadosas investigaciones, que gira en torno a la figura del médico alquimista y filósofo Zenón, intelectual enfrentado a los problemas del conocimiento.
Memorias de Adriano

En 1951 publica en Francia, la novela Memorias de Adriano (en francés original Mémoires d'Hadrien), en la que estuvo trabajando durante una década. La novela fue un éxito inmediato y tuvo una gran acogida por parte de la crítica.
Yourcenar recrea la vida y muerte de una de las figuras más importantes del mundo antiguo, el emperador romano Adriano. La obra está escrita a modo de larga carta del emperador a Marco Aurelio su sucesor e hijo adoptivo. Adriano explica su pasado, describiendo sus triunfos, su amor por Antínoo y su filosofía.
Memorias de Adriano fue una novela pionera, que ha servido de influencia en la posterior novelística histórica, convirtiéndose en una obra maestra.
Pero también hablamos de que son éstas unas «falsas memorias», ya que pensamos que aquí debe haber mucho de sí misma, y de sus propias reflexiones sobre la vida. También hablamos de que si escribir uno sus propias memorias se expone a errores, más ocurrirá con personajes tan lejanos como este emperador romano profundamente helenizado y adicto a cultos orientales como parte de su profundo escepticismo religioso.
Y de que muchos críticos han opinado que su Adriano es un típico caballero francés de la Corte de Luis XIV.
El Adriano de Marguerite Yourcenar no es el Adriano histórico, sino un personaje creado por ella al margen de Roma y los romanos, por más que guarde cuidadosamente las apariencias con gran erudición social, histórica y política.
Es un libro extraordinario también por su hondura y ambientación.
Hablamos de la ambigüedad mental y erótica de Adriano (y de Marguerite)
Con este libro ha conseguido una cosa tan difícil como es el compaginar la excelencia literaria y estética con el éxito popular: ya que es una obra traducida a todos los idiomas cultos, lo que hace que se la pueda considerar una obra maestra.
Las Memorias de Adriano son su obra de toda una vida. De hecho, Yourcenar pasó casi la suya entera pensándolas, escribiéndolas, repensándolas, y justifican, sin duda alguna, la vida del escritor más exigente. Junto con su otra novela histórica, Opus Nigrum, las Memorias de Adriano aparecen, no ya como lo mejor de su autora, sino de lo más importante que se ha escrito en el siglo XX.
Releímos algunos párrafos que nos sorprendieron por la actualidad que tienen hoy día, la justicia, la esclavitud, el papel de la mujer en la sociedad …
“ Tengo que confesar que creo poco en las leyes. Si son demasiado duras, se las transgrede con razón. Si son demasiado complicadas, el ingenio humano encuentra fácilmente el modo de deslizarse entre las mallas de esa red tanfrágil. ….”
“ Parte de nuestros males proviene de que hay demasiados hombres vergonzosamente ricos o desesperadamente pobres …”
“Dudo que toda la filosofía de este mundo consiga suprimir la esclavitud; a lo sumo le cambiarán el nombre …”
“La situación de las mujeres se ve determinad por extrañas condiciones: sometidas y protegidas a la vez, débiles y todopoderosas, son demasiado despreciadas y demasiado respetadas. En este hábito de caos contradictorios, lo social se superpone a lo natural y no es fácil distinguirlos….”
Pues bien amigos …, vimos que todas estas cosas podían haber sido escritas hoy, y nos llamó la atención, lo bien que encaja todo: Un libro basado en un personaje del siglo II, contado por una mujer nacida a principios del siglo XX y que sigue siendo igual de fresco al inicio de nuestro siglo XXI.
Y también hablamos de declaraciones de la autora, entre las que destacamos:
“Tengo varias religiones, como tengo varias patrias, de manera que en cierto sentido no pertenezco quizás a ninguna. No pienso por cierto en renegar del Hombre que ha dicho que aquellos que tengan hambre de fe y de justicia serán saciados (en otro mundo, con seguridad, porque en el nuestro no es verdad), pero menos renuncio a la sabiduría taoísta, parecida a un agua límpida, unas veces clara, otras oscura, bajo la cual se descubre el trasfondo de las cosas. Estoy agradecida por lo precioso que me han enseñado sobre mí misma, y en la medida en que he emprendido y proseguido el estudio, al tantrismo, y a sus métodos casi fisiológicos para despertar las fuerzas del espíritu y del cuerpo, y al zen, esa espada centelleante. Sobre todo, permanezco profundamente ligada al conocimiento budista, estudiado a través de diferentes escuelas que, como las diferentes sectas cristianas, me parecen menos contradecirse que completarse.”
“¿Quién puede ser tan insensato como para morir sin haber dado, por lo menos, una vuelta a su cárcel?”
Y hablamos de que también era una gran poeta, algo que no nos extraña en una persona de tanta sensibilidad como Yourcenar
Erótico
Tú la avispa y yo la rosa;
Tú el mar, yo la escollera;
En la creciente radiosa
Tú el Fénix, yo la hoguera.
Tú el Narciso y yo la fuente,
En mis ojos tú brillando;
Tú el río y yo el puente;
Yo la onda en mí nadando.
Y tú el sol y la sal
Y en los labios el caudal
Del rumor meciendo el juego.
Yo el pájaro y el cielo
Azul cruzando su vuelo,
Como el alma atiza el fuego.
Traducción de Silvia Barón-Supervielle
Realizó numerosos viajes a Suiza, Yugoslavia, Grecia, Turquía y a los Estados Unidos. Hacia el final de su vida visita Dinamarca, Argelia, Marruecos, Egipto, Japón, Tailandia, India y Kenia.
En 1986, Yourcenar encuentra a Jorge Luis Borges en Ginebra, seis días antes de la muerte del autor del Libro de arena; allí hablan acerca del laberinto de la vida, al que poco después Borges le encontrará la salida. La escritora, habiendo cancelado por razones de salud un viaje a Nepal, previsto para el invierno de 1987, muere el 17 de diciembre del mismo año en el hospital de Bar Harbor, cerca de Petite Plaisance, su residencia-refugio en la isla de los Montes Desiertos, a la edad de 84 años.
“Presentimos que, pese a todo, nuestros viajes, al igual que nuestras lecturas y encuentros con nuestros semejantes, son unos medios de enriquecimiento que no podemos negarnos”
Final:
No ha resultado fácil, aunque sí fascinante, la lectura de este libro. Estamos contentos y orgullosos de haber podido con él, es un gran paso para el club de lectura, y es posible que ya estemos en condiciones de enfrentarnos a casi todo.
Bibliografía
- El jardín de las quimeras (1921) poemas
- Los dioses no han muerto (1922) poemas
- Alexis o el tratado del inútil combate (1929) novela
- La nueva Eurídice (1931)
- El denario del sueño (1934) novela
- Fuegos (1936) poema en prosa
- Los sueños y las suertes (1938)
- Cuentos orientales (1938)
- El tiro de gracia (1939)
- Memorias de Adriano (1951) novela, traducida al español por Julio Cortazar.
- Electra o la caída de las máscaras (1954)
- Las caridades de Alcipo (1956)
- A beneficio de inventario (1962) (ensayos)
- Opus Nigrum (1968)
- Teatro I' y 'Teatro II' (1971) (obras teatrales)
- Recordatorios (1973) (primera parte de la trilogía familiar El laberinto del mundo)
- Recuerdos piadosos (1974)
- Archivos del norte (1977)
- El cerebro negro de la Piranèse, ensayo (1979)
- Mishima o la visión del vacío (1980), ensayo
- Un hombre oscuro (1981)
- Ana, Soror (1981)
- Como el agua que fluye (1982)
- El tiempo, gran escultor (1983), ensayo
- ¿Qué? La eternidad (1988)
- Peregrina y extranjera (1989) (recopilación póstuma de ensayos)

Y aquí os dejamos algunos pensamientos de la escritora:
ANHELOS
Desearía vivir en un mundo sin ruidos artificiales e inútiles, sin velocidad y en el cual la noción misma de velocidad sería despreciada o aborrecida; los medios rápidos de transporte estarían reservados para las profesiones indispensables o para algunos casos graves.
Un mundo sin efusión de sangre humana o animal, en el cual todo crimen se consideraría odioso, conllevando sanciones prácticas y purificaciones morales. El hombre manchado de sangre, automáti-camente apartado por estimarse mancillado, extraviado e insensato.
Un mundo en el cual la sexualidad, en todas sus formas, se consideraría sagrada, aunque no necesariamente situada en el más alto rango de lo sagrado.
Un mundo en el que sería vergonzoso e ilegal tener más de tres hijos. [...]
Un mundo en el que la prostitución sería solamente ritual. [...]
Un mundo que tendría muy en alto la idea de renovación y que despreciaría la noción de novedad. [...]
Un mundo en el que todo objeto viviente, árbol, animal, sería sagrado y jamás destruido, salvo por absoluta necesidad y con un sentimiento de aflicción. [...]
Un mundo sin idolatría pero rico en respeto.
Un mundo en el cual la muerte sería una gran aventura.
Un mundo en el cual el suicidio sería la norma cuando comenzara el debilitamiento irreparable de las facultades. Los que a ello se negaran podrían vivir, pero sin honor. [...]
ODIOS
La velocidad inútil
La agitación inútil
La publicidad, es decir, la impostura
La rivalidad económica llevada al paroxismo
La fabricación de objetos inútiles
El sometimiento y embotamiento de las masas ocupadas en fabricar esos objetos. [...]
La separación del hombre de las formas animales y vegetales vivas.
El ruido mecánico. [...]
PROYECTOS
Ausencia total del miedo físico.
Ausencia total del miedo intelectual (creo que ya está logrado)
Aprender a ignorar el ruido. [...]
Rectificar siempre si el mínimo error se ha dicho o escrito.
Recordar siempre que cierto coeficiente de error es humano.
Principales virtudes:
Serenidad (ausencia de agitación inútil)
Valentía (casi lo mismo)
Atención, sin cesar alerta
Sobriedad (ausencia de abusos)
Circunspección (rigor o prudencia)
No malignidad (bondad)
Tomar fuerzas momento tras momento. Es Dios (quienquiera que Él sea) quien proveerá el valor de mañana o pasado mañana.
Intentar estar o parecer tranquilo. La calma es calmante.
Volver a leer las cartas manuscritas y retocarlas con el fin de aclarar las palabras poco legibles. No olvidar jamás que escribimos para comunicarnos.
¿La alegría? No. Prematura en un mundo miserable.
¿La felicidad? Tal vez. Pero entonces que la felicidad sea un estanque claro en el cual el dolor vaya a beber.
Los cuatro votos:
Por numerosos que sean mis errores
Me esforzaré en vencerlos.
Por difícil que sea el estudio
A él me entregaré.
Susana Hernández