El palacio azul de los ingenieros belgas
Enviado por: Susana in newblog, Clubdelectura.es, Club de lectura on
ene 26, 2009
Fulgencio Argüelles, Escritor asturiano y psicólogo, nacido en 1955.
Como en todas las reuniones iniciamos el comentario del libro que nos ocupa con una pequeña biografía del autor, que si bien en otras ocasiones no he detallado, en esta creo que deberé hacerlo, ya que es un escritor que se prodiga muy poco en los medios: fue Premio Azorín 1992 por Letanías de lluvia, Los clamores de la tierra (1994), el libro de relatos cortos Del color de la nada, Recuerdos de algún vivir (1999), obtuvo el Premio de Novela Principado de Asturias 2000. En 2003 ganó el Premio Café Gijón, uno de los premios más antiguos y respetados, con El Palacio de los ingenieros belgas.
Tenemos la suerte de que una de nuestras lectoras le conoce personalmente, ya que estuvo en el Instituto del que es profesora (I.E.S. Cinco Villas), hablando con los chavales de Bachillerato sobre este libro, y que, según nos comenta, dejó a todos encantados, tanto el libro como el autor.
La sorpresa de la que os hablaba en mi entrada anterior, es que este es un libro que, o te gusta mucho y lo recomendarás y defenderás con todas tus fuerzas, o por el contrario no te gusta y es muy posible que ni siquiera termines su lectura. Pues bien, eso es lo que pasó exactamente, nos convertimos de repente en dos grupos enfrentados, aun cuando hay que decir que los primeros fueron los más y los segundos los menos; lo realmente curioso es ver con que pasión se puede llegar a defender un libro de un autor del que desconocemos casi todo. Debo ser sincera: No fui imparcial y en muchos momentos olvidé mi papel de moderadora y me posicioné abiertamente en el bando mayoritario. También es posible que en el resumen y comentario que encontraréis bajo la bella portada del libro, tampoco sea parcial.

"El palacio azul de los ingenieros belgas", es una novela que hemos situamos en torno a los años de la Dictadura de Primo de Rivera, años revolucionarios de 1934 en Asturias, hablamos de finales del XIX y principios del XX, esa que dio en llamarse "época de las chimeneas", de la aparición de empresarios industriales que llegaron dispuestos a explotar los grandes recursos; unos venían de provincias vecinas, pero otros llegaban de países extranjeros, en nuestro caso de Bélgica. Una clase acomodada que poseía el poder porque era dueña del trabajo, de la salud, de la educación y hasta del agua y del aire que se respiraba, que promovían mejoras sociales con la única finalidad de aumentar la productividad y por lo tanto sus ganancias. Mientras, va creciendo ese pueblo explotado que trabaja de sol a sol por poco más que la comida, surgen las revueltas. Este es el fondo del libro, pero en primer término están las historias de los diferentes personajes: Su hermana, la dulce y poética Lucía, una mujer muy adelantada a su tiempo, con la que sufrimos y a la que llegamos a perdonar incluso el haber matado a su marido; su madre, eternamente amargada y carente de compasión; su padre, minero al que conocemos en su propio entierro pero al que tan bien llegamos a conocer; su abuelo, fundamental para el futuro de Nalo; la abuela, que curiosamente siempre se expresa a través de refranes; Eneka, un hombre cabal, sensato y sensible, extraordinario, su maestro que había leído toda la Enciclopedia Universal; Elena, su primer amor; Julia, la niñera, con quien descubre el sexo; Jacob y su hermano Hendrik, los Ingenieros belgas, y Geertghe esposa de Hendrik que junto con el abuelo de Nalo dan un sentido redondo a la novela pues sólo a través de lo que Nalo nos cuenta podemos intuir lo que hubo o hay entre ellos. Y la Iglesia y su moralina tan habitual en la época. Encontramos otros personajes secundarios, pero no por ello menos importantes para la historia como Basilio, Alipio, Aida, Felix, Elvira, Caparina, y Natalia, entre otros.
El estilo literario es muy elaborado. Frases largas pero muy redondas, perfectamente cuidada la selección de un vocabulario muy culto (para algunos es aquí donde radica el problema a la hora de leer a Argüelles). Sus comparaciones y metáforas, están siempre llenas de poesía y sonoridad.
La novela está narrada en primera persona por el protagonista, que en palabras del propio autor, "es un aprendiz de jardinero empeñado en buscar y alcanzar la sabiduría". Nalo es un personaje creíble, que inicia su historia siendo aun niño y nos llevará de su mano por la historia, mostrándonos la convivencia entre dos mundos: ricos y pobres, en una visión personal carente de rencor. La novela refleja la búsqueda constante del conocimiento y la perfección. A través de la vida de los personajes nos introduce en importantes momentos históricos que anuncian grandes cambios. Nalo entiende el amor como la manifestación más humana del conocimiento compartido.
Leímos este párrafo de unas declaraciones del autor: "Cuando uno lo ha perdido todo, cuando nada de lo que toca es suyo, ni siquiera la educación de sus hijos, ni el agua que bebe, ni el aire que respira, cuando a uno le roban el futuro y le obligan a jugarse la vida cada día para poder sobrevivir, entonces uno recoge el poco coraje que le queda lo junta con otros corajes y todos los corajes juntos agarran banderas y disparan fusiles y apenas nada queda para perder y renace la esperanza que es la vida."
Coincidimos con el autor que esto está cada día de más actualidad porque la intransigencia aumenta, las guerras se multiplican, la xenofobia está en el corazón de muchas personas como una auténtica peste que se propaga, los que tienen mucho multiplican sus riquezas y crece la muchedumbre de los miserables.
Nalo tuvo la suerte, gracias a la intervención de su abuelo, de no entrar a trabajar en las minas o en las fábricas para ganarse la vida. Con su trabajo de jardinero pudo observar mejor las vidas ajenas, tuvo la ocasión de aprender junto a Eneka, Jardinero jefe, de crecer por dentro, y desde su juventud, desde su humildad y su falta de rencor pudo ser capaz de ver los acontecimientos sociales que ocurrían a su alrededor. Comparte sentimientos con personajes de ambos lados, y con su sabiduría refleja de aquello que pudo ocurrir pero que la historia nos negó. Nalo crece, y aquellos que nos hemos implicado en su vida lo hemos visto crecer.
Comentamos que la Guerra Civil Española pudo tener su inicio con la Revolución del 34, pero entendemos que no es una novela sobre el 34 o la Guerra Civil, sino sobre un mundo de injusticias y clases sociales muy distantes entre sí.
Las historias dentro del contexto de la novela no dejan de ser un compendio de pequeñas historias conformando una historia coherente y grande. Creemos que al construir esta novela busca conseguir una visión general de la vida. Eso que tan bien consiguieron nuestros narradores del XIX.
Se que no soy parcial, pero... ¿Puede alguien no enamorarse de esta Novela?
Susana

